Nuestras necesidades esenciales e inmediatas no bastan a nuestra economÃa. Vive sobre el excedente, lo superfluo y el deseo que tienen los productores y los consumidores de obtener más que lo indispensable. Es necesario vender artÃculos, pero sobre todo una vista optimista de las cosas. Es al vendedor que incumbe vender la idea que las cosas van bien: Comprar, es crear.
El individuo se proyecta en el producto. Posee su propio mundo y vive dentro de su medio ambiente. De ahà la importancia de la âlógica de la necesidadâ con relación a la âlógica de la técnicaâ. Muchas personas cuya tarea es fijar objetivos, creen que basta con determinar este hacia que es necesario tender y de imponer su opinión.
Tendemos a juzgar según las apariciones más que de buscar las causas reales. Mucha gente alinea sus compras por la necesidad. Pero la compra es más importante aún ya que permite demostrar espÃritu creativo. Más allá de la necesidad hay el deseo. Comprar, es tener fe en el futuro.
No se detiene efectuar elecciones durante la vida diaria. Son de dos naturalezas: el primero está âabiertoâ y hecho llamada a la libertad y a la inteligencia, âse cierraâ el segundo puesto que se inspira en la rutina. Es reuniendo y movilizando toda la inteligencia de todos que tendremos las oportunidades de defender y salvar a nuestras empresas.
La compra no se hace en una única etapa, sino en una sucesión de momentos. Participa de la continuidad.
El verdadero éxito comercial no es satisfacer al público en sus necesidades más superficiales, sino ofrecerle âmejorâ que lo que él a.
La vida es creciente, la vida es una estrategia. La fuerza de vida que lleva toda cosa a continuación sólo es otra el conjunto de todos los deseos de los hombres. El hombre es el artesano de su propia vida, el amo de su destino y del de la nación. Vender, es vivir.